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¿El carro por delante del caballo?: Oportunidad vs Idea


Recientemente, durante un taller para emprendedores noté cierto patrón que se repetía una y otra vez entre los asistentes: la idea (o proyecto) surgía desde el emprendedor motivada por su pasión sobre un tema particular, disparada de alguna charla con amigos o colegas, derivada de alguna nota del diario o la televisión; y el paso siguiente consistía en impulsar el emprendimiento e ir viendo –sobre la marcha- de qué manera se desenvolvía el mismo y qué respuesta se encontraba de parte de los clientes.

En dicho curso, entonces, nos orientamos hacia el establecimiento de una secuencia lógica y fluida para el desarrollo de una idea para emprender.

En este sentido, en lugar de pretender partir de una idea base para luego “ver” de qué manera se lograba la aceptación del mercado, implantamos una secuencia lógica basada en:

(i).- Evaluamos mecanismos para detectar insatisfacciones del mercado, nichos no atendidos, oportunidades, etc.

(ii).- Analizamos cuáles son actualmente las soluciones que el mercado propone para resolver la necesidad y la competencia,

(iii).- En base a aptitudes y habilidades, se esbozan alternativas de solución en donde se exploten los atributos que nos diferencien (valores, profesionalismo, confianza, calidad, costo, atención, etc.),

(iv).- Definir la alternativa más conveniente.

Como se dijo, lo que se busca es pasar de la necesidad a la idea, y no a la inversa. Detectando y caracterizando las necesidades insatisfechas tenemos más probabilidades de arribar a una idea que “se ajuste” de manera precisa a las mismas, caso contrario tenemos una idea “que nos gusta a nosotros” y nos encomendamos a vendérsela al mercado, como reza el título: ponemos el carro por delante de los caballos.

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